Detrás de Llobarro está Yoli Amaro. Su taller en Ciutat Vella es un espacio pequeño y acogedor donde el Mediterráneo se convierte en barro.
Soy venezolana de nacimiento y llevo 22 años haciendo de Valencia mi hogar.
Mi historia con el barro comenzó mucho antes de convertirlo en mi oficio. Mi madre también hacía cerámica, y fue a través de ella como descubrí el valor de crear con las manos, de respetar los tiempos de la materia y de encontrar belleza en lo imperfecto.
Hoy, esa memoria forma parte de mi manera de crear. Mi mirada se ha ido construyendo entre mis raíces venezolanas, mi vida en Valencia y la tradición cerámica de esta tierra.
En cada pieza busco que convivan la sencillez, la naturaleza, el color y la textura. Me interesa aquello que no es completamente perfecto, lo que conserva la huella de las manos y hace que cada pieza sea única.
Llobarro Estudio nace de ese vínculo: del barro, de la memoria y de la necesidad de seguir creando.
Una forma de transformar la materia y, al mismo tiempo, contar mi propia historia.